La forma más correcta e ideal a la hora de traer una nueva vida a este mundo, comienza mucho antes de su concepción, comienza desde el momento que una pareja, o no, deciden que quieren aumentar la familia y tener un hijo. En este contexto, ya se esta creando una energía que necesita ser la más potente y correcta posible, debemos valorar que nuestra situación , en especial la emocional, es la correcta, ya que es la base de todo el proceso.

Es recomendable que los padres comiencen unos 6 meses antes de la concepción a hacer limpieza de los hábitos más dañinos como puede ser fumar, beber alcohol, una alimentación poco saludable…
Pensemos que las células de nuestro cuerpo se renuevan constantemente, por lo tanto la nueva vida que vendrá, se formará a partir de esta información interna y tiene que ser de la mejor calidad posible, de esta manera eliminaremos factores que puedan dar complicaciones.
También es importante empezar a equilibrar todos nuestros sistemas, para preparar nuestro cuerpo, en especial la madre, para todos los cambios físicos, fisiológicos y psicológicos que vendrán y culminar todo el proceso con las menores complicaciones posibles.
Desde mi punto de vista, cada vida en formación, es un pequeño milagro y nuestro deber es contribuir positivamente en ello.
El nacimiento natural constituye para el ser humano, la primera prueba de su vida, durante la migración hacia el alumbramiento, la cabeza del bebé esta sometida a compresiones muy importantes y necesarias, tiene que pasar por un canal muy estrecho y los «huesos» de la cabeza se montan uno encima de otro para permitir que pueda sacar la cabeza, pero si estas fuerzas superan el umbral de solidez del conjunto membranoso, nada impide que se produzcan deformaciones importantes y en ocasiones irreversibles, por eso la importancia del equilibrio pélvico de la mama.
Los cabalgamientos de los huesos, suelen resolverse por si solos a través de las presiones internas al llorar, succionar y su capacidad innata de autocuración, lo más importante es que tenga libres sus fuerzas de crecimiento, de las cuales hablare en otro articulo.
En muchas ocasiones hará falta una intervención osteopática para solucionarlo, la base del cráneo es clave para su desarrollo, la unión de la base del cráneo y la primera cervical, es la zona donde el choque de las fuerzas expulsivas y la retención de la cabeza en el canal de parto, esta sometida a grandes compresiones, afectando a nervios, articulaciones, venas y arterias, creando tensiones meníngeas que afectaran a su desarrollo…
Todas estas compresiones, tensiones y lesiones tendrán unas consecuencias inmediatas y a medio plazo como:
- Irritabilidad, problemas de succión, torticolis congénita, cólicos, estreñimiento, reflujos, plagiocefalias (zonas planas en la cabeza), trastornos del sueño, problemas oftalmológicos y auditivos, respiratorio…
- Y a medio plazo escoliosis, problemas de motricidad y posturales, de aprendizaje, migrañas, asma…
Si hablamos de partos instrumentados (fórceps, ventosas, espátulas) tendremos que sumar posibles lesiones en el hueso que variaran su forma y funcionalidad, además sistemáticamente se generarán lesiones de tipo compresivo.
De cesáreas tenemos dos tipos:
- Las programadas, la cabeza del bebé no sufre compresiones, así que no ha tenido el modelado obligatorio y necesario para el correcto desarrollo de los puntos de osificación y la dinamización de diferentes procesos.
- Las de urgencia, aquí sumamos consecuencias de un parto natural complicado y la falta de modelado.
Sea como sea, en las cesáreas no pasamos por el canal de parto, donde nos impregnamos de diferentes bacterias que reforzarán nuestro sistema inmunológico metabólico, y digestivo, por eso los bebés nacidos por cesárea tendrán predisposición a las -itis (bronquitis, otitis, laringitis…) y problemas asociados a esta debilidad.
Es muy recomendable acudir a una revisión con un osteopata cualificado en partos normales y sin complicaciones, pero debería ser obligatorio, en casos como gemelos, cesáreas de nalgas, de pie, ventosas, fórceps, prematuros, periodos largos de expulsión….
A menudo los trastornos que tenemos los adultos, tienen su origen en traumatismos que sufrimos en la gestación y el parto. Es trabajo de fisioterapeutas, pediatras y osteópatas es solucionar y prevenir todo esto.
Un abrazo!!!
